Salud humana y cambio climático

En los últimos 50 años la actividad humana ha liberado un exceso de CO₂ y otros gases de efecto invernadero que han generado tanto calor en las capas inferiores de la atmosfera que han terminado alterando el clima en todo el planeta. De hecho, según estudios realizados, se estima que cada década desde 1850 se ha vuelto más cálida. El nivel del mar aumenta a causa de que los glaciares se derriten y por ende las lluvias están cambiando, los fenómenos meteorológicos no se hacen esperar, siendo cada vez más intensos y frecuentes. Por eso aquí en sosemergencias dedicamos este post para que te informes qué tan grave es el cambio climático, cómo nos afecta y qué podemos hacer para mejorar la salud humana.

Salud humana y cambio climático

No por nada el cambio climático es considerada la mayor amenaza de la humanidad en el siglo XXI. El cambio climático puede ofrecer cambios directos, trayendo como consecuencia: olas de calor, las sequías, fuertes tormentas, aumento en el nivel del mar… Pero también hay cambios indirectos o que no son tan notables a simple vista, como por ejemplo: enfermedades de las vías respiratorias y las transmitidas por vectores, inseguridad alimentaria y del agua, desnutrición y desplazamientos forzados.

Por todo esto, está claro el hecho de que el cambio climático afecta directamente la salud humana. Lo que no es de extrañar, pues todo aquello que afecte el planeta donde habitamos, afectará a todos los seres que viven en él y la humanidad no es la excepción.

El cambio climático no es solo un problema de las futuras generaciones

En ocasiones se tiende a creer que el cambio climático es un problema que afectará a las futuras generaciones. Pero lo cierto es que el daño que se le ha hecho al medio ambiente lleva muchos años, tantos, que nosotros somos esa futura generación, por lo que ya estaos viviendo las consecuencias. Cada vez hay un mayor aumento de la temperatura, las enfermedades son más comunes, los desastres naturales ocurren más seguidos.

Según las estadísticas, se estima que en todo el planeta ocurrirán 250.000 muertes adicionales por año en las siguientes décadas a causa del cambio climático. Por lo que la salud pública es un desafío que apenas está comenzando y de hecho se puede decir que la pasada crisis sanitaria ha sido tan solo una parte lo que se espera si no se logra un cambio notorio que permite mejorar las condiciones climáticas.

La tecnología es la clave para mejorar el cambio climático

Gracias a los avances tecnológicos se ha logrado idear nuevos métodos para obtener energía de una manera responsable, es decir, sin afectar al planeta y por ende sin dañarnos. Para ello es necesario llevar a cabo inversiones para «ecologizar» las instalaciones desde lo macro hasta lo micro. Si bien los gobiernos y grandes empresas están trabajando en ello, también es importante que cada persona aporte «su grano de arena» al hacer un uso responsable de energía eléctrica, gas, agua, entre otros. Pero además tratar de invertir en aquellos productos ecológicos para mejorar nuestra calidad de vida.

No se trata de dejar a un lado el estilo de vida moderno al que ya estamos acostumbrados y forma parte de nuestro ser. La solución está en actualizarnos al reemplazar aquellos equipos que consumen mucha energía por uno ecológico y al instalar aquellos productos que nos permite aprovechar al máximo la naturaleza para generar energía sin afectarla. El uso de paneles solares, equipos de eficiencia energética y gestión de residuos son solo algunos.

Por otra parte, a nivel cultural es importante que la mayoría de las personas asuman hábitos responsables. Donde no solo se trata de reciclar, sino algo tan sencillo como el no botar basura en la calle. Es necesario mantener un ambiente limpio. Pues al final esa misma basura nos afectará directamente, en especial en aquellas zonas donde acostumbran a lanzar desechos en los ríos. Los ríos son fuente natural de agua limpia, no son destructores de basura, por lo que al ensuciarlos, lo contaminan y hay casos donde el agua de algunos ríos ya no es apta para consumir.

Salud humana y los desastres naturales

En todo el planeta, los desastres naturales relacionados con la meteorología se ha más que triplicado desde la década de los 60´s. Cada año esos desastres causan más de 60 000 muertes, donde los principales afectados son los países en desarrollo.

A medida que pasen los años, el nivel del mar junto con ciertos eventos meteorológicos se encargarán de destruir ciudades. Lo que no es de extrañar, pues más de la mitad de la población mundial vive a menos de 60 km del mar. De seguir así, el desplazamiento junto con el caos es inevitable. Esto a su vez aumenta el riesgo de padecer de trastornos mentales y enfermedades transmisibles.

La posible escasez del agua dulce es una amenaza, debido a la creciente variabilidad de las precipitaciones y si a eso se le aumenta la contaminación al lanzar desechos en los ríos, la situación empeora. Esto es algo grave, ya que esto pone en peligro la higiene, aumentando el riesgo de infecciones y enfermedades diarreicas, que cada año provocan aproximadamente 760.000 defunciones de menores de cinco años. Además, la escasez de agua con el tiempo causa sequía y con ella llega la hambruna. Según las estadísticas, para finales del siglo XXI se espera un aumento en la frecuencia e intensidad de las sequías a nivel mundial.

Enfermedades a causa del cambio climático

Las condiciones climáticas tienen gran influencia en las enfermedades transmitidas por el agua o por los insectos, caracoles y otros animales de sangre fría. De hecho, es probable que los cambios de clima faciliten la prolongación de las estaciones de transmisión de enfermedades y alteren su distribución geográfica. Por ejemplo, se prevé una ampliación considerable de las zonas de China afectadas por la esquistosomiasis, la cual es una enfermedad transmitida por caracoles.

Además, el paludismo depende mucho del clima, ya que se transmite por mosquitos del género Anopheles. El paludismo mata a casi 600.000 personas cada año, principalmente a niños africanos menores de cinco años. Los mosquitos del género Aedes, vector del dengue, son también muy sensibles a las condiciones climáticas. Según estudios realizados, se estima que el cambio climático continúe aumentando el riesgo de transmisión del dengue.

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