Dieta mediterránea

La dieta mediterránea se caracteriza por ofrecer menos carnes y carbohidratos, mientras posee más vegetales y grasa monoinsaturada, es decir, grasa natural. Uno de los grandes beneficios que ofrece esta dieta es que permite estabilizar los niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos más bajos. Por lo que disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, entre otros problemas de salud, por lo que algunas personas la llevan a cabo como una especie de medicina preventiva y así evitar futuras complicaciones. Por eso aquí en sosemergencias te mostraremos más detalles sobre la dieta mediterránea.

¿Qué es la dieta mediterránea?

Esta es una dieta que proviene de Grecia, Italia, España y otros países que bordean el mar Mediterráneo. En esta dieta en particular, las grasas que se consumen deben ser lo más natural posible, es por ello que el aceite de oliva es la principal fuente de grasa agregada. Además de por supuesto incluirse otros alimentos de origen vegetal como por ejemplo los cereales integrales, las frutas y legumbres.

De igual manera, se incluye moderadamente el pescado, mariscos, los lácteos y la carne de aves. Mientras que la carne roja y los dulces casi no se consumen, sin embargo, estos últimos no llegan a estar prohibidos.

Grasas saludables en la dieta mediterránea

Como ya se ha dicho antes, el aceite de oliva se incluye entre las grasas saludables en esta dieta, el cual aporta grasas monoinsaturadas que reducen el colesterol y los niveles de lipoproteínas de baja densidad (conocido como colesterol «malo»).

Pero el aceite de oliva no es la única fuente de grasa sana, ya que también los frutos secos y las semillas contienen grasa monoinsaturada.

Por otra parte, los pescados grasos, como por ejemplo: la caballa, el arenque, las sardinas, el atún blanco y el salmón. Son ricos en ácidos grasos omega-3. Estas son grasas poliinsaturadas, las cuales ayudan a combatir la inflamación en el cuerpo. Además, los ácidos grasos omega-3 también ayudan a disminuir los triglicéridos, reducen la coagulación de la sangre y el riesgo de accidentes cerebrovasculares e insuficiencias cardíacas.

¿Se puede tomar vino en la dieta mediterránea?

Es usual incluir el vino en algunas comidas y de hecho suele asociarse el vino con la dieta mediterránea. Sin embargo, su consumo debe ser con moderación, ya que si bien el alcohol permite reducir el riesgo de enfermedad cardíaca, no cambia el hecho de que ofrece otros riesgos para la salud.

Alimentos permitidos en la dieta mediterránea

  • Comidas a base de vegetales, con solo pequeñas cantidades de carne de res y pollo.
  • Más porciones de granos enteros, frutas y verduras frescas, nueces y legumbres.
  • Alimentos ricos en fibra.
  • Pescado y otros mariscos.
  • Aceite de oliva como la fuente principal de grasa empleada para preparar los alimentos.
  • Alimentos que se preparan y sazonan de manera simple, sin salsas ni jugos de la carne.

Alimentos a evitar

Los alimentos que se comen en cantidades pequeñas o que definitivamente no se consumen en la dieta mediterránea abarcan:

  • Carnes rojas
  • Dulces y otros postres
  • Huevos
  • Mantequilla

Consejos para realizar la dieta mediterránea

  • Prepara comidas a base de vegetales, frijoles (alubias, porotos) y cereales integrales.
  • Come pescado al menos dos veces por semana.
  • Usa aceite de oliva en lugar de mantequilla para preparar las comidas.
  • Sirve fruta fresca de postre.

¡No olvides la actividad física!

Beneficios de la dieta mediterránea

Esta es una dieta que permite mejorar el funcionamiento de algunos órganos, como por ejemplo se puede mencionar el riñón y el corazón. De igual manera, se ha determinado que la tasa de mortalidad a causa de cáncer es menor en aquellas personas que llevan a cabo este tipo de alimentación.

Esta es una dieta que puede llevar a cabo cualquier persona a cualquier edad, los productos son fáciles de conseguir y de preparar. Además, hay infinidad de recetas, unas sencillas y otras más elaboradas según el gusto de cada quien. Por supuesto, no se puede pasar por alto su bajo contenido en grasas saturadas y azúcares, su abundancia de vitaminas y fibra contribuyen a su riqueza en antioxidantes.

Bajar de peso con la dieta mediterránea

Los beneficios de la dieta mediterránea es algo que también se puede apreciar al momento de querer bajar de peso. Ya que en este tipo de alimentación no ese incluyen las grasas procesadas y se controla el exceso de carbohidratos, por lo que inevitablemente las personas podrán apreciar una reducción de peso. Destacando además que, gracias al consumo de grasa natural, es posible controlar los niveles de ansiedad y al tratarse de grasa natural no influye negativamente al organismo.

Además, es necesario tener claro que los beneficios para la salud que ofrece esta dieta son más eficientes si se combinan con la actividad física. La cual basta con ser moderada y debe realizarse durante al menos 30 minutos diarios, cinco días por semana. En caso de que por razones de tiempo resulte complicado, se ha de hacer con la máxima regularidad que se pueda. Actividades tan sencillas como caminar a paso ligero, correr, la natación o el ciclismo son excelentes opciones. Pero también se puede recurrir a cualquier otro deporte o actividad que ayude a la quema de calorías y grasas, así como a un mantenimiento físico óptimo.

De esta manera contribuye a bajar de peso, controlar la presión arterial y la hipercolesterolemia, también permite atrasar el deterioro cognitivo. Ten presente que, además, la práctica habitual de ejercicio físico ofrece protección contra enfermedades crónicas como la diabetes o el Alzheimer.

Sin embargo, a pesar de sus ventajas, seguir la dieta mediterránea de manera estricta puede desarrollar algunos riesgos que perjudicarían nuestra salud. Por lo que no se recomienda hacerla de manea estricta o por largos períodos de tiempo.

Riesgos de la dieta mediterránea

  • Aumento de peso, debido a las grasas en el aceite de oliva y las nueces.
  • Reducción en los niveles de hierro, para evitar esto, lo ideal es que consuma algunos alimentos ricos en hierro o en vitamina C.
  • Pérdida de calcio por consumir menos productos lácteos, en algunos casos es necesario tomar un suplemento de calcio.

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