Alimentación complementaria

Cuando un bebé nace, la lactancia materna es el mejor alimento que puede consumir, pero luego llega el momento de comenzar con la alimentación sólida, es aquí cuando hablamos de alimentación complementaria. Por eso en este post de sosemergencias te mostraremos que es la alimentación complementaria y responderemos cualquier interrogante con el tema con el fin de que puedas despejar tus dudas.

¿Qué es la alimentación complementaria?

La alimentación complementaria (AC) es el proceso en el cual al bebé lactante se le ofrecen alimentos sólidos y líquidos como complemento a la lactancia materna. Respecto al momento exacto de cuando comenzar la alimentación complementaria, es algo que puede variar según el criterio de cada médico, lo cual varía según las condiciones físicas de cada bebé. En algunos casos se comienza a los 6 meses, de hecho es lo más recomendable, sin embargo, en otros casos puede comenzar antes, pero nunca antes del cuarto mes de vida.

Lactancia materna exclusiva, ¿hasta cuando es necesario?

Como mencionamos anteriormente, lo más recomendable es que la alimentación complementaria se comience a los 6 meses de vida, por lo que la lactancia materna exclusiva sería precisamente hasta los 6 meses del bebé.

Al comenzar la alimentación complementaria, esto debe ser de forma progresiva, siempre tomando en cuenta las indicaciones del pediatra. Y recuerda que los alimentos sólidos no sustituyen la lactancia materna, es un complemento, por lo que el bebé continuara consumiendo leche materna a demanda, es decir, cada vez que desee.

Claro está el hecho de que al incorporar alimentos sólidos, la demanda de lactancia materna disminuye progresivamente. Al cabo de 1 año de edad, la lactancia materna puede ser sustituida completamente por los alimentos sólidos y líquidos diferentes a la leche materna.

¿Qué pasa con los bebés que no toman pecho?

En ocasiones, por diversos motivos, un bebé no tiene la posibilidad de contar con lactancia materna. Por lo que esta es sustituida por leche de fórmula, la cual debe ser acorde a la edad del bebé y siempre con la asesoría del pediatra.

Se debe tener en cuenta el hecho de que la lactancia materna exclusiva siempre será la mejor opción para el bebé. Pero en ocasiones, según las indiciaciones del pediatra, la leche de fórmula puede ser un complemento. La única manera de que este alimento artificial sustituya por completo la lactancia materna es que al bebé le sea imposible recibir alimento del pecho de su madre.

De igual manera, el bebé puede comenzar la alimentación complementaria entre los 4 y 6 meses, según lo indique el pediatra. En consulta, el médico podrá observar si físicamente el bebé ya está preparado para comenzar a procesar este tipo de alimentos.

Alimentación complementaria en bebés prematuros

Un bebé prematuro es aquel que nació antes de las 37 semanas de edad gestacional. Se debe tener claro que en general las pautas para la alimentación complementaria en bebés prematuros no es igual en el caso de los bebés nacidos a término.

Los bebés prematuros tienen necesidades nutricionales específicas y ligeramente diferentes, en especial en aquellos casos donde hay una asociación de enfermedad crónica.

Como en cualquier otro caso, es muy importante ir al pediatra a todas las consultas que este indique, con el fin de que él determine el progreso del bebé e identifique las señales indicativas de que ya está listo para comenzar el consumo de alimentos diferentes a la leche materna. Esto es algo que dependerá según su desarrollo motor.

¿Qué pasa si hay un retraso en la alimentación complementaria?

La alimentación es muy importante para el buen funcionamiento del cuerpo. En especial si se trata de los primeros alimentos. Un déficit alimenticio puede ocasionar problemas en el crecimiento y afectar el neurodesarrollo. Es por ello que si bien no se debe comenzar la alimentación complementaria a muy temprana edad, tampoco es algo que se deba retrasar.

Además, una iniciación tardía a la alimentación complementaria puede generar:

  • Carencias nutricionales, sobre todo de hierro y zinc.
  • Aumento del riesgo de alergias e intolerancias alimentarias.
  • Peor aceptación de nuevas texturas y sabores.
  • Mayor posibilidad de alteración de las habilidades motoras orale

¿Por qué esperar hasta alrededor de los 6 meses?

Para comenzar a ingerir los primeros alimentos sólidos o líquidos diferentes a la leche materna, es necesario que el organismo cuente con la debida maduración a nivel neurológico, renal, gastrointestinal e inmune.

Un pediatra puede confirmar que el bebé se encuentra listo para comenzar una alimentación complementaria cuando observa que ya cuenta con las destrezas psicomotoras que permiten manejar y tragar de forma segura los alimentos.

Claro está el hecho de que esto no es algo que ocurre en un tiempo específico en todos los bebés. Es por ello que se tiene como rango de los 4 a los 6 meses, ni antes, ni después.

¿Como saber que el bebé está listo para comenzar a ingerir alimentos?

Hay ciertas características o señales que indican que el bebé está listo para comer, entre las cuales podemos mencionar:

  • Presentar un interés activo por la comida.
  • La desaparición del reflejo de extrusión (expulsión de alimentos no líquidos con la lengua).
  • Ser capaz de coger comida con la mano y llevarla a la boca.
  • Mantener la postura de sedestación con apoyo, es decir, la posición en la que el ser humano mantiene la verticalidad a través del apoyo de su pelvis.

¿Qué pasa si un bebé ingiere comida antes de los 4 meses?

Antes de los 4 meses se considera que es una introducción precoz para iniciar la alimentación complementaria. Lo cual es algo que puede representar un riesgo tanto a corto como a largo plazo.

Riesgo a corto plazo de una AC precoz:

  • Posibilidad de atragantamiento.
  • Aumento de gastroenteritis agudas e infecciones del tracto respiratorio superior.
  • Interferencia con la biodisponibilidad de hierro y zinc de la leche materna.
  • Sustitución de tomas de leche por otros alimentos menos nutritivos.

Riesgo a largo plazo de una AC precoz:

  • Mayor riesgo de obesidad.
  • Mayor riesgo de eccema atópico.
  • Mayor riesgo de diabetes mellitus.
  • Mayor tasa de destete precoz, con los riesgos añadidos que esto conlleva.

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