Foto: © Vania Alves/MS

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Pero, ¿cómo es posible que en 2011 todavía escasee un medicamento en concreo que deje sin tratamiento a enfermos de una determinada enfermedad? Son cosas que, viviendo en el Primer Mundo, parecen inauditas, pero resulta que los países del segundo y del tercero siguen sufriendo. Yo, muchas veces, me pregunto quién puede tener la culpa realmente de todo esto y mi cabeza comienza a dar vueltas y se posa insistentemente en los magnates que realmente manejan el mundo, esos que parece que no existen, y los intereses creados que se encierran en los bolsillos de los más acaudalados.

En fin, toda esta divagación para informaros que la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) está denunciando que “miles de enfermos de Chagas de todo el mundo se quedarán sin tratamiento en los próximos meses, debido a la escasez de benznidazol, el medicamento usado como primera línea en la mayoría de países endémicos”.

Yo es que, perdonadme el coloquialismo, lo flipo. En serio, ¿cómo es posible que podamos permitir que estas cosas ocurran? ¡Cómo lo de la crisis del Cuerno de África! Si fuéramos conscientes todo el mundo, albergáramos una poquito más de bondad y solidaridad y, obviamente, se repartiera mejor la riqueza… todo sería destinado.

El caso es que, en todo el mundo, se dice pronto, sólo existe un único laboratorio que produce benznidazol y su responsable es el Ministerio de Salud de Brasil. Coherentemente, al menos hay alguien que actúa, MSF ha pedido a esta institución que “ponga en marcha acciones inmediatas” para asegurar la disponibilidad el dichoso fármaco y que, por su puesto, mantengan de ese modo el “compromiso con los enfermos de Chagas”.

Y es que resulta que, según asegura la ONG, existen varios programas nacionales de Chagas en Latinoamérica que ya tienen dificultades para satisfacer la demanda de nuevos tratamientos y, lo que es peor, se espera que en los próximos meses se agoten todas las reservas.

Pero lo malo es que ni el Ministerio de Salud de Brasil ha proporcionado ninguna información sobre la situación ni, por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ni la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han puesto en marcha un plan de contingencia para reservar existencias del medicamento para los casos de Chagas agudo.

Según MSF, aún no se conoce cuándo estará disponible el benznidazol, pero parece ser que lo estará de mediados de 2012. Y claro, yo desde este blog no puedo sino sumarme a la sentencia del coordinador general de los proyectos de MSF en Bolivia y Paragua, Henry Rodríguez, de que “esta situación es inadmisible”.

Y es que, según afirma Rodríguez:

“En nuestro proyecto en Boquerón, una de las zonas con mayor prevalencia de Chagas en Paraguay, nos hemos visto obligados a suspender el diagnóstico de enfermos porque ya no tenemos medicamentos para tratarlos”.

En fin, lo dicho, este tipo de situaciones deberían de ser, reitero, totalmente inadmisibles a las puertas del 2012. Realmente, esta enfermedad, durante décadas, había sido totalmente olvidada y, tal y como asegura Rodríguez, “ahora que por fin se estaba priorizando el diagnóstico y el tratamiento de enfermos” se quedan sin el medicamento en cuestión.

Y como no podemos permitir que esta situación se alargue, el reclamo de Rodríguez es claro, alarmante, tajante y ha de ser escuchado:

“Debemos encontrar una solución urgente para nuestros pacientes”.