¿Por qué dudamos con tanta facilidad de la labor solidaria, de la entrega desinteresada de muchas personas que han ido formando un tejido asociativo en nuestro país a favor de los demás? ¿Por qué no nos creemos que la mayoría de esas personas luchan por un mundo mejor y trabajan por ello con gran entrega y entusiasmo?
Los casos de Anesvad e Intervida han quebrado la confianza de la sociedad, al menos la de una parte de ella. De nuevo surgen las dudas, las preguntas sobre la financiación. En Ayuda en Acción aseguran que “los casos de Anesvad/Intervida han tenido repercusión en nuestra organización que se ha traducido en un incremento en la desvinculación de socios y un descenso en los nuevos colaboradores”.

Para el experto en calidad y transparencia en las ONG, J. Vidal, las cuentas están claras:

“En este sentido no hay ningún problema con las ONG, aunque no se puede decir que no vaya a haber fraude; siempre se puede organizar algo ilegal, pero no es lo normal. Hasta la transparencia cuesta dinero y si no lo tienes, como les pasa a las ONG, no te lo puedes gastar en mejorarlo”.

Cuestión de confianza. El fraude puede existir, pero intentaremos creen en aquellos que trabajan por un mundo mejor y seguiremos colaborando para que esa utopía sea posible.