Foto: © David Hill/Survival International

Foto: © David Hill/Survival International

Que muchos pueblos indígenas están en peligro de extinción no es ninguna novedad, pero que Naciones Unidas se vea en la urgencia de lanzar una incisiva campaña para proteger a 35 pueblos indígenas de Colombia ante su posible desaparición, nos demuestra que en algunos casos estos colectivos corren serio peligro.

Survival International trabaja estrechamente con uno de esos  pueblos, los nukaks, cazadores-recolectores nómadas que viven en el noroeste de la cuenca amazónica. Y nos hemos puesto en contacto con ellos para que nos cuenten qué está ocurriendo sobre el terreno. Según la organización:

“La campaña es una respuesta a la batería de amenazas que podrían acabar con los indígenas. Entre ellas se encuentran el desplazamiento interno, las desapariciones, las masacres, las minas antipersona y el reclutamiento forzoso de jóvenes por los grupos armados”.

Ya en 2010 un artículo de la ONU advertía de que  se mantenía el riesgo de desapariciones físicas o culturales, y en algunos casos ha aumentado. Entre las comunidades indígenas señaladas como críticamente amenazadas se encontraban los nukak-makus, los guayaberos, los hitnus y los sicuanis.

La organización nacional indígena de Colombia ONIC también asegura que 60 indígenas han sido asesinados en los últimos 8 meses. A menudo se asigna la culpa de gran parte de los crímenes en Colombia a los grupos guerrilleros como las FARC, pero las averiguaciones de la ONIC vinculan a fuerzas paramilitares y estatales con la mayoría de las muertes.

Con esta campaña, la ONU espera llamar la atención sobre los pueblos indígenas más vulnerables de Colombia, y su deseo de que la gente

“se identifique y solidarice con ellos, en aras de respaldar acciones que promuevan la protección de estas comunidades se ve reforzado por el título de la campaña: si ellas y ellos desaparecen, una parte de ti desaparece”.

Un vistazo a la historia reciente de los nukaks muestra lo importante que es la campaña de la ONU a la hora de desarrollar un entendimiento de la situación de los pueblos indígenas y de los peligros a los que se enfrentan entre la opinión pública.

La guerra civil en Colombia ha expulsado a muchos nukaks de sus hogares tradicionales y los ha empujado a los suburbios de las ciudades, donde viven en condiciones extremadamente difíciles.

La interacción con los foráneos ha sido mortal. Desde que tuvo lugar el primer contacto en 1988, más de la mitad de los nukaks han muerto de enfermedades comunes. Ahora, estos indígenas que una vez fueron cazadores-recolectores sufren enfermedades y depresiones constantes, y afrontan un futuro incierto.

El director de Survival International, Stephen Corry, ha declarado:

“La campaña de Naciones Unidas reconoce, con razón, que la extinción de un pueblo indígena no es solo una tragedia para aquellos directamente implicados, sino también una pérdida irreversible para el resto de la humanidad”.