
Foto:UNICEF/NYHQ2005-2124/Pirozzi
Cada año, 175 millones de niños y niñas pueden verse afectados por desastres naturales en todo el mundo y quedar desprotegidos y afectados psicológicamente.
Por eso, Unicef ha creado un kit de desarrollo de la primera infancia ideado para fortalecer el apoyo a los niños y niñas golpeados por conflictos o catástrofes.
Como complemento a los servicios y suministros básicos de ayuda de emergencias (agua, saneamiento, higiene, nutrición, salud, protección y educación), el kit ofrece a los más pequeños la posibilidad de jugar y aprender, al tiempo que recuperan el sentido de la normalidad que las emergencias les arrebatan.
Unidos a la provisión de espacios amigables en los campamentos de desplazados y refugiados, donde los niños puedan estar tranquilos y protegidos, estos kits proporcionan un entorno protector y de desarrollo que facilita la salud física y mental, un crecimiento adecuado, un aprendizaje de por vida, competencias sociales y emocionales y productividad.
El equipo contiene materiales para ayudar a crear un entorno de aprendizaje seguro para más de 50 niños y niñas. Cada elemento ha sido seleccionado cuidadosamente para ayudar a desarrollar las capacidades emocionales, intelectuales, verbales y de interacción con otros: puzzles, cajas, libros, marionetas, pinceles, lápices de colores…
En cada caja, quienes cuidan de los niños y niñas encuentran también una sencilla guía de actividades, con sugerencias sobre cómo usar cada elemento, de acuerdo con los intereses de cada niño y con su edad. Además hay más materiales de apoyo en Internet, incluyendo una guía para capacitadores y coordinadores, que proporcionan detalles sobre la programación, puesta en marcha y evaluación de las actividades realcionadas con el equipo de desarrollo de la primera infancia.
No hay que olvidar que los más pequeños son extremadamente vulnerables a la tensión provocada por las guerras y los desastres naturales. Las investigaciones muestran que la primera infancia es el periodo más determinante para el desarrollo del cerebro y que las experiencias tempranas son la base sobre la que se asentarán el aprendizaje y la productividad de por vida. Los niños y niñas que sufren tensiones extremas y estrés psicológico en sus primeros años de vida tienen un mayor riesgo de desarrollar problemas cognitivos, emocionales y de conducta. Esto puede retrasar y reducir su proceso de desarrollo general.
Las catástrofes y conflictos actuales han desplazado de sus hogares a unos 42 millones de personas, de las que más del 40% son niños y niñas: dos tercios de los niños del mundo (unos 1.500 millones de niños y niñas) viven en los 42 países afectados por crisis entre 2002 y 2006.
En en mundo, al menos 200 millones de menores de 5 años no lograrán alcanzar su pleno potencial de desarrollo cognitivo y emocional por culpa de la malnutrición, las deficiencias de yodo y hierro y por la falta de estimulación temprana durante sus primeros cinco años de vida.


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