niño africano con desnutriciónCuando uno decide saber más acerca de Somalia, es imposible no empaparse del halo dramático que envuelve la información sobre el país. El 36% de los niños tienen un peso inferior a la media, y si a eso, añadimos el hecho de que el 35% de los recién nacidos nunca cumplirán 40 años en un Estado en el que el gasto medio en educación no supera el 4,2 por ciento de su PIB, entenderemos un poco más la realidad vivida por sus habitantes.

En el país más pobre del mundo, se estima que viven entre 15 y 25 millones de habitantes, como también se estima que hay un millón y medio de desplazados por problemas de seguridad. De lo que por no haber, no hay ni estimaciones, es de la educación. De este aspecto, como de muchos otros, nada se sabe. Tan es así, que indicadores internacionales sobre los niveles de bienestar, como el Índice de Desarrollo Humano, elaborado por la ONU, ni tan siquiera sitúa a este país en la clasificación general, sino que lo remite a un apartado bajo el título de ‘otros países’.
En este ‘otro país’, 3,6 millones de personas viven una situación desesperada, según denuncia el ACNUR. Y por ello, La Comisión Europea ha aprobado hace días el envío de ayuda humanitaria por valor de 35 millones de euros.

Una cantidad con la que se pretende financiar intervención de emergencia en sectores como la sanidad, la nutrición, la potabilización del agua, el saneamiento, el alojamiento y la seguridad de un país, que vive, desde 1991, un conflicto constante, después de que se dividiera la coalición de militares que derrocaron al dictador Barre, estallando una guerra civil permanente.

Los fondos destinados por la Unión Europea se canalizarán a través del Servicio de Ayuda Humanitaria de la Comisión (ECHO) y se destinarán a financiar proyectos ejecutados por organizaciones no gubernamentales (como OXFAM que apoya un programa de comida diaria para 60.000 personas en la capital), agencias especializadas de Naciones Unidas y organismos como la Cruz Roja.

Estos 35 millones de euros se suman a los 20 concedidos en junio a seis países amenazados por la sequía en el Cuerno de África y al envío de 6 mil soldados de la Misión Africana en Somalia (Amisom), con el objetivo de estabilizar lo que la revista Foreign Policy ha llamado Estado Fallido.

Una nación donde las carencias han llegado, incluso a la ONU, donde su sillón ha estado vacío muchos años, fruto de la abundancia de violencia, pobreza y prohibiciones (películas, la música, el baile, el fútbol, las celebraciones y próximamente el afeitado), sufrida durante décadas por sus ciudadanos.