Imagen de un niño de Níger

Foto: Gonzalo Höhr / Acción contra el Hambre

La desnutrición aguda severa mata a 3,5 millones de niños cada año. Y aun con estas cifras, sigue sin ser reconocida por los países y las organizaciones internacionales como uno de los principales retos de salud pública.Sin embargo, la situación está empezando a cambiar.

La desnutrición aguda ha sido uno de los temas tratados durante la 65 Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se celebró la pasada semana en Ginebra. En concreto, el objetivo 6 del texto adoptado en la reunión prevé la reducción y el mantenimiento por debajo del 5% de la desnutrición aguda severa.

Aunque se trata de un importante reconocimiento, organizaciones como Acción contra el Hambre estiman que el objetivo de una reducción global del 50% de la desnutrición de aquí a 2025 sería un objetivo mucho más claro y concreto.

En este sentido, la ONG demanda también que cada país, en la medida de su situación y sus posibilidades, se apropie en el plano nacional de ese objetivo mundial, adoptando a su nivel políticas ambiciosas que se sustenten en las medidas con probado éxito en materia de lucha contra la desnutrición.

Pero más allá de reducir la prevalencia de desnutrición, según Ayuda en Acción, es importante que los estados no olviden la mejora de los sistemas de tratamiento de los niños ya desnutridos, en un esfuerzo por evitar la muerte de los menores de cinco años afectados.

La 65 Asamblea Mundial de la Salud se ha reunido en Ginebra del 21 al 26 de mayo para examinar diferentes temas de salud pública, como el seguimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud.

La prevención y control de las enfermedades no transmisibles, la carga mundial de trastornos mentales o la nutrición materna, del lactante y del niño pequeño; así como los matrimonios precoces y embarazos en la adolescencia han sido otras de las cuestiones tratadas en esta reunión.