La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha anunciado que España aportará 10,2 millones de euros a la lucha de la ONU contra el sida, de los cuales tres millones se destinarán a apoyar las actividades de la iniciativa internacional para la vacuna y un millón y medio a la Asociación Internacional para Microbicidas.

Fernández de la Vega ha subrayado las “enormes diferencias” que existen de unos países a otros en el acceso a recursos sanitarios y fármacos, que hacen que el sida sea una enfermedad cronificada en algunos lugares, pero permanezca como epidemia mortal en otras muchas zonas del planeta.

Recuerda que el África subsahariana, en su décima parte de la población mundial, concentra el 64% de los adultos con sida, el 85% de los niños y el 75% de las muertes por causa de ella. 

“Donde quiera que dirijamos nuestra mirada, encontraremos una estrecha correlación entre sida y desigualdad. Desigualdad social y económica, sin duda, pero también de género”,

afirma la vicepresidenta, porque los datos de Naciones Unidas indican que en las zonas del planeta donde más avanza la enfermedad aumenta de forma drástica el número de mujeres seropositivas, y, en muchos casos, la probabilidad de una mujer de contraer la enfermedad es cinco veces mayor a la de los varones.

Una vez que el número de muertes por esta enfermedad se ha reducido por primera vez, es el momento de

“unir fuerzas para que esos tratamientos y esa asistencia que tantas vidas están salvando lleguen a todos los enfermos de sida allí donde se encuentren, independientemente de su sexo, de su condición social, de su situación económica. Sin brechas, sin desigualdad, con justicia”.